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George Lucas

De La Frikipedia, la enciclopedia '''extremadamente''' seria.

De la serie grandes personajes:
George Lucas
George Lucas después de revisar sus cuentas bancarias por la noche
Nacimiento 14 de mayo de 1944
Muerte Vivito y forrado
Ocupación Antes director, después productor, ahora millonario aburrido que se tira a la negra de Mellody Hobson
Nacionalidad Estadounidense, californiano, modestiano
Malo o Bueno maloBueno..
Atentados contra la humanidad Crear el episodio I, II y III y el especial de navidad de 1978
Religión Antes metodista, hasta que descubrió el filón del rollo jedi
Notas Es diabético, su exmujer le puso los cuernos en su rancho Skywalker con un trabajador, siente una pasión desenfrenada por el dinero


George Lucas tomó conciencia de sí mismo el 14 de Mayo de 1944. Los frikis, asombrados, intentaron adorarle.


Contenido

Nacimiento y primeros años del gachón

Hijo de Dorothy y de George Lucas (el padre no se complicó la vida escogiendo el nombre del chaval), George Lucas vio la luz en la ciudad de Modesto, allá por California, en mayo de 1944. Tras pasar una infancia relativamente normal (todo lo normal que pueda ser vivir en un país que enseñaba como protegerse de bombas atómicas en las escuelas), huyendo de las palizas de los matones, y pidiendo ayuda a sus hermanas menores para que le protegieran, a George empezó a picarle el gusanillo por la velocidad y las mujeres al salirse pelusilla (tonto que era, vamos), no tardando en especializarse en las rubias y en las carreras de coches. No obstante, se le quitaron todas las tonterías de la cabeza cuando se pegó un castañazo de dos pares de cojones el 12 de junio de 1962 mientra conducía su automóvil Autobianchi Bianchina (el cual, por aquel entonces, debía ser una marca muy famosa, pero que aquí no la conoce ni Dios), dándole un nuevo significado a la expresión "aplastamiento del saco pulmonar". La cosa tuvo su gracia (dudo que George piense así) si se tiene en cuenta que le faltaban pocos días para terminar los estudios de secundaria. Un poco más y se muere con el título de primaria, lo que también tiene cojones.

Tras esquivar la muerte de pura chiripa y asumir que nunca podría dedicarse a inflar globos, George se dijo a sí mismo que las rubias y los coches eran una mala combinación, que para eso mejor pajearse, por lo que optó por estudiar antropología en una "junior college" (una especie de formación profesional, de dos años de duración, que puede hacerse tras acabar la secundaria). No obstante, la antropología le interesaba tanto como la vida sexual del escarabajo pelotero finlandés, por lo que, el bueno de George, lejos de hincar los codos, optó por interesarse por el mundillo del cine, las cámaras, la fotografía y esas cosillas tan útiles a ojos de sus padres.

Por esa época, un medio palurdo que se las daba de director experimental, llamado Bruce Baillie, le pidió permiso para hacer proyecciones de sus películas experimentales de 16 milímetros en el patio de su casa, usando para ello una sábana blanca a modo de pantalla. George aceptó, lo que supuso el inicio de un interés inaudito por el cine abstracto y experimental. El pobre tenía 19 años y era impresionable con poquita cosa.

También por esa época conocería a Haskell Wexler, un tipo al que ni usted ni yo conocemos, pero que resulta que era un director y productor muy conocido en los Estados Unidos, y que incluso había ganado premios y que, a la postre, se convertiría en su primer mentor cinematográfico, guía, tutor o como quiera usted llamarlo. Vamos, el primero que le comió el coco directamente con el rollo del cine.

Algún tiempo después, y con la cabeza llena de pajaritos y restos de cannabinoides, Lucas se dio el piro a la Escuela de Artes Cinemáticas de la Universidad del Sur de California (chulo el nombre, joder), con la intención de aprender a hacer películas (porque en EE.UU. es carrera universitaria). Allí fue donde aprendió de qué iba la cosa esta del cine, mientras se dejaba influenciar por profesores, compañeros e incluso un montador yugoslavo y un camarógrafo francocanadiense. Como era lógico, Lucas empezó a flipar en colores, rodando toda clase de experimentos y chorradas en formato de 16 milímetros, la mayoría de los cuales se acabaron perdiendo.

En el año 1967, Lucas salió de la universidad con un bonito título de licenciado en artes bajo el brazo y con una idea fija en la cabeza: enrolarse en el ejército del aire para hacerse oficial (anda que....). Pero como el majete acumulaba incontables multas de tráfico por exceso de velocidad, lo mandaron a hacer puñetas (esto no es coña, es cierto). Poco después sería el ejército quien contactaría con él para pedirle que se dejase la vida en la Guerra de Vietnam pero, lo que son las cosas, al hacerle las pruebas médicas le diagnosticaron diabetes (que fue lo que mató a su abuelo paterno), por lo que lo mandaron para casita antes siquiera de ponerse el uniforme.

Como estaba claro que no lo querían en ninguna parte, George volvió a su Escuela de Artes Cinemáticas de la Universidad del Sur de California, aunque esta vez para dar clases. En concreto, enseñaba a los soldados cómo rodar documentales (no me pregunte). Fue en esa época cuando George rodaría la primera versión de "THX-1138", un cortometraje de ciencia ficción bastante bobo, ideado tras mezclar vino, cerveza y LSD, pero que con el paso del tiempo se convertiría en el más fetichista de sus trabajos.

Su etapa como director

Fue por estos años cuando Lucas logró ganar una beca para asistir como oyente al rodaje de una película que estaba siendo dirigida por un tal Francis Ford Coppola, es decir, un director de verdad, con vistas a aprender de alguien que supiera un mínimo de cine. Más como Lucas tenía ese caracter dicharachero y simpaticote, ambos no tardaron en hacer buenas migas, hasta tal punto que se comprometieron a fundar una productora liberal a la que bautizaron con el esperpéntico nombre de American Zoetrope.

Una vez fundada la productora, lo primero que hizo el espabilado de George fue rodar la versión larga de "THX-1138". Resultó un fracaso.

No obstante, el majete no se desanimó y lo intentó con una película sobre música y calenturientos adolescentes estadounidenses ambientada en los lisérgicos años 60, a la que llamó "American Graffiti". Y fue un éxito.

A partir de ese momento a George se le subió la fama a la cabeza y se empecinó en querer hacer una película sobre Flash Gordon, con cuyas aventuras había disfrutado en su infancia más que un tonto con un lápiz. Pero, como no conseguía los permisos adecuados, tuvo que renunciar e inventarse su propia historia. Nació así el guion de "La guerra de las galaxias" ("Star Wars" para los yankis), que se convertiría en un exitazo, a la vez que una apertura de ojos por la vía más dolorosa.

No en vano, George la pasó putas con la peliculita de marras. De primeras, tuvo que convencer a una productora para que pusiese la pasta en rodar una space-opera que no convencía a nadie. Luego renunció a la mayor parte de los beneficios a cambio de negociar los derechos para controlar todo lo que se derivase de ella (a la larga resultó ser un espabilao que acabo metiéndosela doblada a los productores). Por si no fuese poco, el rodaje fue peor que ver dos películas de Pedro Almodovar, porque todo salía mal y la pasta se iba en tonterías y problemas. El montaje inicial resultó lisérgico y, llegado el momento del estreno, nadie estaba seguro de por dónde podía reventar aquel engendró que había costado más dinero que el minibar de Alberto de Monaco. De hecho, a George llegaron a diagnosticarle hipertesión tras un cabreo telefónico en donde le informaron desde la otra punta del planeta que el equipo de gente ubicado en California se había gastado un millón de dólares del presupuesto en putas y vino.

A pesar de todo, la pelicula funcionó, siendo el nacimiento de su imperio económico.

Época posterior a Star Wars (o cómo dio el pelotazo de su vida)

Tras ganar una pasta gansa con "La guerra de las galaxias", Lucas prentedió dirigir "Apocalipsis Now". Pero como su trabajo en "La guerra de las galaxias" se alargó más que la minga de un caballo, fue Coppola quien se hizo cargo de ella, llevando a la bancarrota a la productora American Zoetrope. A George no le hizo ni puta gracia que aquel cuatro ojos barbón liquidase el dinero de mala manera, por lo que decidió montar su propia productora usando el dinero ganado con "La guerra de las galaxias", para así no tener que compartirla con nadie. Nació así la productora LucasFilm, ego en estado puro.

A continuación, George se puso a trabajar en las siguientes entregas de "La guerra de las galaxias", sabedor del dineral que aún le quedaba por embolsarse. Pero como había terminado con las narices infladas tras su trabajo como director, decidió buscarse a algún primo que se comiese el marrón de realizarla, mientras él permanecía controlándolo todo desde la sombra en un puesto de producción. Así fue como dio con Irvin Keshner, un antiguo profesor suyo de la Universidad de California, a quien se la metió doblada con la oferta de dirigir "El imperio contraataca". Curiosamente, la película resultó ser la mejor de la trilogía clásica, pero a Lucas ya se la sudaba, porque había empezado a cogerle el truco a lo de contar fajos de billetes por las noches antes de acostarse.

Mientras Keshner se desgañitaba en los platós, Lucas también aprovechó para producir la continuación de "American Graffiti", con el original nombre de "more American Graffiti" (la originalidad en los nombres es una constante en la familia Lucas). Por supuesto, no la dirigió ni de coña. La película fue un fiasco.

Tras embolsarse más millones con el trabajo de Keshner, George empezó a trabajar en la tercera entrega, "El retorno del Jedi", pero ya inmerso en pleno divorcio con su mujer. Allí donde antes se decían "te quiero" ahora se decían "te mato". Marcia y él se llevaban como los perros y los gatos, y George tuvo que comerse el marrón de producir una nueva entrega, cuidar del churumbel adoptado (maldita la hora, debió pensar) y no perder el dinero a golpe de divorcio.

Tras cerrar la trilogía y perder parte del dinero a golpe de divorcio, George optó por centrarse en su trabajo. Durante estos años verían la luz bodrietes como "Howard el pato" (1986), una lisérgica película sobre un palmípedo alienígena que venía a la tierra para hincarle el sable a las humanas, o "Willow" (1988), una versión en plan fantasía-época de "La guerra de las galaxias" que tampoco funcionó por ser, en esencia, un autoplagio.

No obstante, también fue el periodo en que colaboró activamente con Spielberg para la trilogía del doctor Indiana Jones, un profesor universitario aficionado a cepillarse alumnas en su despacho que, para aparentar que trabajaba, se dedicaba a recorrerse el mundo con un sombrero de ala y una látigo en el cinto mientras buscaba bronca. Se cuenta que Spielberg y él andaban tocándose los cojones en la playa de Hawai mientras se estrenaba la primera entrega de "La guerra de las galaxias", y que fue allí, en mitad de una conversación a base de absenta y marihuana, cuando ambos se pusieron de acuerdo para crear un James Bond antropólogo.

La década de los ochenta se cierra con Lucas convertido en un dios, explotando todo lo que puede el filón mercadotécnico de "La guerra de las galaxias", Industrial Light & Magic erigida en referente de los efectos especiales carísimos y un montón de millones más en las cuentas bancarias de su banco (que no en el banco de Marcia "la guarrona").

Después vendría la década de los 90, las precuelas y su espectacular papada-bocio. Pero esa es otra historia que dejo para que usted la cuente.

La Creación Del Universo Particular

El supuesto padre de George, el Wombat Supremo (ser supremo del universo), por su 4º cumpleaños, le regaló una porcioncilla de universo, con una galaxia más vacía que los fondos de Afganistán. De los 4 a los 13 años se dedicó a colisionar meteoritos y a arrasar civilizaciones como quien baila sevillanas a ritmo de Metallica. Después la dejó abandonada por aburrimiento. No obstante, a la edad de 33 años vió la luz, y decidió crear una galaxia de paz y orden, pero el clon malvado de Dios, Diox, se metió de por medio mientras George dormía, y dejó la galaxia más inestable que los dientes del Cuñao. Al despertar, George vió semejante Caos, y no pudo hacer otra cosa que crear "La Fuerza", un campo de energía místico capaz de dar a ciertas personas que se chutan midiclorianos el poder de mover cosas, asi por la cara, o de matar con solo mirar mal, e incluso, la habilidad de expulsar a la velocidad de la luz un plato de fabada asturiana equivalente a tres raciones.

Los Jedi

(Artículo principal: Jedi) Tras la creación de La Fuerza, Lucas creó a los Jedi, guardianes de la justicia (anteriores guardianes de Toys 'R' Us), dotados de habilidades paranormales y psicokinéticas capaces de ponerle los pelos de punta a Mulder Y Scully. Tras la creación de los Jedi, que empezaron a darse de ostias por ver quien era el mejor, Lucas creó la Órden, con los mejores luchadores. Esta creación provocó un pique a escala monumental entre ciertos jedi, que se fueron al otro lado de la Galaxia, y crearon la orden de los Sith (que por supuesto, venera a Diox). Así, la Galaxia permaneció en relativa paz, pero acojonantemente inestable. Cuando uno iba al baño con la República, tiraba de la cadena y salía con el Imperio... Todo Jedi siempre lleva encima un cinturon Edición Coleccionista de la serie de MacGyver, con navaja suiza incluida, con modo Sable Láser. Sirve para reventar puertas, cortar carne, desmembrar malos, talar árboles y matar a Bambi. La espadita láser en cuestión puede ser de muchos colores, menos rosa, porque si no, quedaría un poco ridículo.

El TeHacheXkis (Toma Hefectos Xaxones)

Tras la "estabilización Inestable" de la Galaxia de George, decidió mostrarle a todos los humanos lo que había hecho. Para ello, recurrió a la creación de una optimización de sonido llamado "TECH", pero contrató a un gallelo mauro y acabo siendo "TeHacheXkis" (Toma Hefectos Xaxones). Con esto, creó una nueva dimensión en lo que al sonido se refiere.

La Saga Estelar

Al crear el TeHacheXkis, Lucas estaba preparado para saltar a la gran pantalla de nuevo, con su saga de Star Guórs (cosillas del copyright). Tras el estreno de la primera, surgieron los Frikis, fieles adoradores de la Galaxia de Lucas, y los cuales no cesaban de alabar al Dire y de "Usar" la Fuerza. Estos frikis pidieron a gritos la creación de las otras cinco pelis. Fue todo un éxito.

El rollo de la Fuerza

Si hay un concepto churresco asociado a George Lucas ese es el de "La fuerza". Aparecida en "La guerra de las galaxias", se ha convertido en un elemento de la cultura popular friki del que todo el mundo cree saber su definición, aunque en realidad cada cual se acaba inventando su significado como mejor le parece.

Básicamente es un poder mágico que lo mismo te permite quitarle las bragas a una pava sin usar las manos, que levantar un camión en un taller mecánico. Y todo ello con los ojos cerrados, tan solo proponiéndoselo.

El tópico más extendido es que a Lucas se le ocurrió semejante bobería mientras estaba encamado durante su accidente de tráfico adolescente, argumentando que las pasó bien apretadas para recuperarse. De ahí el rollete de la fuerza de voluntad, si quieres puedes, aprieta que ya saldrá y demás paridas. Lucas nunca se ha pronunciado al respecto, quizás porque se parte el culo al ver cómo se las gastan los seguidores con este asunto, prefiriendo contar los billetes que le produce su imperio económico.

En 1999, Lucas destrozó la idea al darle un origen biológico a golpe de midiclorianos; unas especies de ladillas que padecen los Jedi, pero que no se pegan por hacer guarrerías en privado.

La vida privada de George

La vida privada de George estuvo dominada, en principio, por Marcia Griffin; una compañera de estudios y trabajo que llevaba años chuperreteándole la minga dominga y con quien se casó en 1969, pasando a llamarse Marcia Lucas. Años después sería ella la responsable del montaje de la primera película de "La guerra de las galaxias". Cuentan algunos que Lucas hizo tal gilipollez de montaje previo que Marcia lloró al verlo la primera vez (nuevamente no es coña), siendo ella quien tuvo que rehacerlo. Es decir, que "La guerra de la Galaxias" que conocemos es, en gran parte, obra de su entonces mujer y no de él, en tanto que el montaje puede cambiar completamente el resultado de una película. No en vano, ganó un oscar compartido por este trabajo. Marcia también trabajó en los montajes de las dos continuaciones, aunque con menos bombo.

En 1983 se divorciaron tras un proceso tortuoso en donde Marcia casi le saca los ojos a golpe de abogado, dejándole en una situación financiera más propia de Chiquito de la Calzada en sus peores tiempos. Según se cuenta, el origen del divorcio fueron los cuernos que ella le puso con un pintor (algunos dicen que un decorador de interiores) que trabajaba en la construcción del rancho Skywalker, llegándose a hablar de que George la pilló follando en la biblioteca. El osado semental resultó tener diez años menos que George, tal y como fue confirmado por la prensa. No obstante, también hubo rumores sin confirmar acerca de que Marcia dejó a George por alguien de LucasFilm. Sea como fuere, lo que parece claro es que Marcia le puso la cornamenta a lo grande y sacando tajada. De hecho, George se vio obligado a vender propiedades para satisfacer las aspiraciones económicas que la fulana de su mujer le imponía durante la ruptura. Asimismo, es también sabido que George jamás ha querido vivir en ese rancho, aún cuando se gastó millones en su construcción y en equiparlo con toda clase de comodidades. De hecho, solo usa para algunos actos concretos. Por otro lado alrededor de la persona de Marcia existe una halo de misterio y silencio que da miedo. De hecho, es muy difícil encontrar fotografías de ella o siquiera información adicional con posterioridad al divorcio.

Tras pasar por un periodo de amargura y hundimiento que le empujaron a usar el tubo de la aspiradora para desahogarse por las noches, a George se le vinculó con la cantante-pelandusca Linda Ronstadt, con quien estuvo jugando a los médicos varios años, al cabo de los cuales la relación se fue al garete. Algunos dicen que porque George quería convertir aquello en algo serio (el muy idiota no aprendió la lección), mientras que ella no.

En los últimos años le ha dado por el rollo ebano, es decir, follar con negras, tal y como evidencia el tonteo que se trae Mellody Hobson, la vicepresidenta de Inversiones Ariel; una potentísima empresa inversora.

El rancho Skywalker de George

Lugar de pajeo oficial de todo aficinado a "Star Wars" que se precie, consiste en una propiedad enorme, ubicada en el condado de Marin, construida durante los años ochenta. Hasta bien entrados los noventa, su ubicación tenía más de misterio que de verdad, tan poco se sabía de él. Allí George levantó una gran vivienda y varias instalaciones tecnológicas que fueron el desmadre digital de la época. Fibra óptica por doquier, una superbiblioteca, mucho merchadising por todas las esquinas, nombrecitos chulos y mucho estudio de efectos especiales donde "nacía la magia" de ILM. Era como el Neverland de Michael Jackson, solo que aquí se violaban ewoks. La gente se daba hostias con rayadores de queso para poder visitarlo. Anecdóticamente George nunca vivió en él, y solo lo usaba para algunos actos.

Durante su construcción, los vecinos se quejaron porque, decían, George estaba contaminando el medio ambiente con sus máquinas. George les respondió con el clásico "¡comédmela de canto, payasos!" a la par que compró todos los terrenos adyacentes que pudo. Poco después dejaron de protestar, no sabemos si por el dinero pagado por George, o porque disfrutaron cuando estuvieron de rodillas.

A día de hoy, las instalaciones son solo un referente tecnológicamente desfasado superado por cualquier instalación digital empresarial. La mayor parte de sus instalaciones están ahora en San Francisco. En el rancho solo quedan los estudios Skywalker Sound. Aun así, la gente sigue estando que no caga con este sitio. George, sin embargo, reside en San Anselmo.

La empresa Industrial Light & Magic (ILM) de George

Empresa de efectos especiales creada por Lucas para "La guerra de las galaxias". Fue fundada contratando publicistas fumaos con barbones y patillas, más preocupados por intercambiar maría que por hacer su trabajo. Al principio funcionó como el culo, hasta que George se presentó un día y repartió hostias como aspas de molino. A partir de ese momento se convirtieron en los líderes haciendo chorradas electrónicas y con marionetas. Posteriormente dieron el salto a los gráficos por ordenador, donde también se forraron. Hoy día sufre la competencia de otras empresas, quizás no tan punteras, pero más baratas. Se llevan a muerte con los neozelandeses de WETA, a quienes llaman por teléfono para insultarlos en mitad de la noche.

Los hijos de George

George no tiene hijos propios, no sabemos si porque se ha hecho tantas pajas con "Star Wars" que ya la tiene seca, o porque no hay mujer que lo aguante lo suficiente para dejarlo entrar en su entrepierna. Sea como fuere, en el año 81 Marcia y él adoptaron una niña llamada Amanda. Como la experiencia de coger hijos de otros para reeducarlos le gustó, en los años 88 y 93, adoptó en solitario a otros dos: Katie y Jett (niña y niño, respectivamente).

No obstante, cuando Amanda y Katie crecieron demostraron ser unas focas monjes más feas que un guarro. Eso sí, con la increíble suerte de ser las hijas adoptivas de un pollo con más pasta que un tubo dentífrico. No es de extrañar que todos hayan hecho cameos en la triple precuela de "La guerra de las galaxias". La cosa es tomar contacto con el negocio.

La mayor, Amanda, se gana la vida (es un decir) como profesora de Hip-Hop, aunque en el 2008 se fue a Nueva Zelanda para participar en un combate de Kick-boxing. La pusieron a caldo en pocos minutos, mientras su padre maldecía el ridículo que tenía que soportar.

El menor, Jett, ha sido acusado de ser el responsable de bautizar al personaje de Jar Jar Binks con tal nombre. Está en busca y captura por algunos fans, quienes lo acusan de colaboracionista.

A día de hoy viven pendientes de él y su papada, preguntándose cuándo será devorado por ella para así poder meterle mano a sus cuentas bancarias.

Los abogados de George

George tiene a su servicio a un ejército de abogados cuya función es controlar cualquier aspecto de su imperio económico. George no compra ni un chupa-chups sin antes consultarlo con ellos y sus asesores legales. El camino más directo para despertar con una cabeza de caballo al lado de la almohada es intentar usar algún elemento de su universo sin pedirle permiso, porque sus abogados se encargaran de que se le quiten las ganas de volver a intentarlo. Son famosas las condiciones draconianas que imponen a las partes con quienes negocian.

Curiosamente, en sus inicios George pretendía huir de las grandes productoras y su control exhaustivo sobre las películas y el dinero. Y mire por donde, ha terminado siendo igual (o incluso peor) que ellas.

Los peinados de George

El pelo de George es casi tan importante como su ejército de abogados, y lo cuida como tal.

Cabe distinguir dos tipos de peinados. El primero, con mucho cuerpo y a veces con un gran rizo, lo ha usado desde su juventud hasta épocas recientes. El segundo, con el pelo hacia atrás al estilo Mario Conde, lo usa con frecuencia desde el año 2005. Este último es más coherente con su situación actual: empresario multimillonario al que se la suda la industria, la prensa, los frikis y los críticos.

Las amistades de George

El mejor amigo de George es Steven Spielberg, al que considera un hermano. Ambos comparten su pasión por la ciencia ficción y los billetes. Son incontables las colaboraciones entre ambos. No obstante, últimamente se tienen que parar los pies para no pifiarla. Sin ir más lejos, Spielberg tuvo que azotarle con el palo de la escoba durante la escritura del guion de "Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal", porque George quería meter cada vez más y más rollo extraterrestre. El pobre chochea.

Por otro lado, George suele irse de farra con Ron Howard, un niño prodigio, metido a actor mediocre y reconvertido en director marioneta, al que George usa para tirar de los hilos cada vez que le viene en gana hacer algún experimento cinematográfico. Ron, por supuesto, se deja siempre, como toda buena mascota que se precie.

George y el sexo

George no folla, lo que no significa que no joda. De hecho, lleva más de una década jodiendo la historia que él mismo construyó en los años 70 y la imagen que se grangeó durante los 80. Y todo ello en nombre del pecunio.

A George no le gusta que le jodan. Reagan le jodió al usar el nombre de "guerra de la galaxias" para un rocambolesco proyecto militar jamás realizado consistente en poner en órbita satélites antimisiles armados con rayos lásers. George fue a juicio para defender sus derechos sobre el nombre... y perdió. Años después Reagan le pidió una visita al, por aquel entonces mítico, Rancho Skywalker. George se la negó con un corte de mangas y Reagan se murió como un cabronazo sin llegar a visitarlo nunca.

Con George no se juega. Y si lo haces, atente a las consecuencias.

Creador de una "Nueva Física"

Es evidente que los miembros del Comité que confiere anualmente el Premio Nóbel se están "haciendo los suecos" con Mr. Lucas, al ignorar escandalosamente sus inmensas y revolucionarias contribuciones al mundo de la Física, que él aplica como ya se ha dicho con gran éxito en su propia Galaxia. Tan revolucionario es Lucas, que se ha cagado en Isaac Newton y en Albert Einstein, entre muchos otros. No debe extrañar, pues, que desde la primerísima escena de su primera peli de la serie Star Wars, la cual tiene lugar en el vacío del espacio, el ruido (de naves que no usan silenciador, y de los tiros) es acojonante. Aunque todo el mundo sabe que para que el sonido se pueda transmitir hace falta un medio, tal como aire, agua, etc., Lucas postula su transmisión en el vacío perfecto del espacio interestelar, y además le funciona.

Pero ésa es sólo una minucia. Por todas partes en la saga de las 6 pelis, algunos personajes se desplazan en ingeniosos artefactos que los llevan a hipervelocidad (sea lo que sea tal cosa) por el subespacio (ídem) de un planeta a otro, ubicados en extremos opuestos de la galaxia, de forma que llegan y se encuentran con sus amigos, conocidos, socios, rivales, compañeros de tragos, etc. como si tal cosa, como si regresaron del pueblo vecino, y aquí no ha pasado nada. Joder, si el tío acaba de recorrer 75.000 AÑOS-LUZ, y en el punto de destino, todos muy bien, gracias! Como si no hubiera pasao ni un mes.

La imagen actual de George

A día de hoy, a George Lucas se le ama y desprecia a partes desiguales. Si en el pasado era el director más grande habido y por haber, ahora es el vendedor de humo más grande habido y por haber. Tal cambio de opinión está muy relacionado con su hábito de limpiarse el culo con billetes de mil dólares, razón por la que necesita ganar cada vez más dinero. No obstante, hay excepciones. Son personas a las que se las distingue por hablar bien de la nueva trilogía, alabar los efectos especiales de sus películas y flipar con los sables lásers dobles. No obstante, se les considera especímenes inferiores.

En la actualidad, decir George es decir dinero, pasta, guita, beneficio, negocio, plata, cuartos o pelas. De hecho, la RAE está estudiando incluir su nombre como sinónimo de todas esas palabras, de modo que cuando alguien tenga mucho dinero podrá decir sin miedo "tengo mucho George".

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